Cata y capacitación

Autor: Rolando Boussy

“No debemos dejar de explorar. Y al final de nuestras exploraciones  llegaremos al lugar del que partimos, y lo conoceremos por primera vez”. Thomas S. Elliot  

A través de la amplia y hermosa analogía que nos propone la intima relación de los sentidos del somellier con los atributos del vino y sus alimentos  complementarios, tratamos de exponer gráficamente la importancia del relevamiento para el desarrollo de tareas de capacitación.

Definitivamente todo tratamiento de una problemática que pretenda ser efectivo, debe partir de un preciso diagnóstico. La capacidad de determinar cada particular característica de la situación sobre la que se trabajará, es vital para aspirar a tener éxito con la gestión posterior. Para ello es necesario contar con una “nariz” con talento, experiencia y atención, puesto que más allá de los procedimientos y técnicas recomendadas, la diferencia la determina la capacidad de ver más allá de lo evidente.

A partir de las misma uvas, siguiendo los mismos procedimientos de vinificación y en las mismas condiciones ambientales, un enólogo puede hacer un gran vino, otro un vino bueno y otro un vino apenas mediocre.

Está claro que las uvas, el método y el ambiente tienen que ver con el resultado final, pero es quien combina cada elemento el que marca la diferencia. El somellier tiene la capacidad de percibir más allá de lo superficial. Ve matices que pasan desapercibidos para cualquiera, aun para aquellos que pueden tener cierto nivel de consumo. A partir de poder ver estas características, de internalizarlas y de comprenderlas en profundidad, puede producir el maridaje apropiado. Cada sabor tiene su complemento.

De igual manera, las empresas no son todas iguales, como no lo son los vinos.  No son iguales los tintos, no son iguales los malbecs, ni siquiera son iguales los tintos malbec de un mimo lugar. Esa singularidad es la que puede captar el experto para poder encontrarle su complemento sensorial.  Hay empresas tintas y empresas blancas, empresas varietales, empresas assemblages, empresas jóvenes y empresas con madera, empresas de guarda, etc. También hay un extenso menú de variados platos en la oferta de capacitación actual.

Hay platos para todos los gustos. Hamburguesas, cocina de autor, panchos, comida casera, étnica, etc., etc. Lo importante es combinar cada plato con su vino. No hay un vino para todo. Ni siquiera tiene vigencia el concepto de asociar genéricos: pescados con vino blanco y pastas con tintos. Cada plato en particular con un vino determinado en una comunión singular.

En capacitación creemos que esto es lo fundamental, saber qué actividad, qué estímulo, qué ejercicio y qué desarrollo teórico va con cada necesidad, teniendo en cuenta todas y cada una de las particularidades que hemos descubierto al “catar” cada empresa.

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